Lucero Negro
Nuestras
citas eran las noches sin luna,
en las
que yo esperaba impaciente nuestro encuentro.
Me gritabas
en silencio. ¡Ven Lucero Negro!,
y yo
sabía que eras mi junco moreno.
Nuestro
juego era un rojo trapo viejo,
que yo
debía acariciar con mis cuernos,
y me
ponía en los pitones terciopelo,
no fuese
a herirte sin quererlo.
Nuestro
secreto era burlar a los ganaderos,
que no
querían que amigos nos hicíesemos
...hasta
que un día, viniste con ellos
y señalándome
dijiste: "Ese, el Lucero Negro".
Nuestro
último encuentro fue entre gritos funestos,
en Plaza
extraña y yo casi ciego...
Me habían
maltratado y estaba sin aliento,
pero
aún seguía buscándote, mi junco moreno.
Nuestra
miradas por fin se encontraron. ¡Estabas [espléndido!
y en
la mano llevabas el rojo trapo viejo.
Soñando
caricias, iba con amor a tu encuentro,
cuando
me mató... el asesino brillo del acero.
Enrique Núñez