Según un
relato, Apolo, que debía ocuparse de preservar la
virginidad de su
hermana Artemisa, envió al escorpión a que matara a
Orión. Orión y Scorpius
fueron colocados en el firmamento tan separados como
fue posible, el objeto
de evitar que se produjeran alteraciones entre ellos,
aunque Scorpius todavia
persigue a Orión alrededor de la esfera celeste.